Con un enfoque no peso-centrista basado en la nutrición integrativa, el coaching nutricional y la educación alimentaria.
Acompaño a mujeres que sienten que su cuerpo está cambiando y ya no responde como antes: mujeres en perimenopausia o menopausia, con SOP, hipotiroidismo u otras alteraciones hormonales, que además quieren dejar de relacionarse con la comida desde la culpa, el control o la restricción
Muchas mujeres hemos crecido en una cultura que nos hizo creer que necesitábamos tener un determinado cuerpo para sentirnos válidas, exitosas o merecedoras de bienestar.
Una cultura que nos enseñó a desconfiar del hambre, a temer ciertos alimentos y a pensar que el control constante era la única forma de cuidarnos.
Por eso muchas mujeres llegan a los 35-40 años agotadas: no solo por los cambios hormonales, la falta de energía, la hinchazón o los síntomas digestivos, sino también por la carga mental de intentar hacerlo todo perfecto.
También sé lo que significa sentir que tu cuerpo no te acompaña como te gustaría, que la energía no es la misma o que el bienestar parece más difícil de alcanzar. Por eso creo firmemente que aprender a relacionarnos con la comida de una forma sana y flexible es una de las herramientas de autocuidado más poderosas que existen.
La nutrición puede ser una herramienta para comprender el cuerpo, aliviar síntomas, recuperar energía y construir una relación más tranquila con la comida.
Creo que cuidar nuestro cuerpo, independientemente de su tamaño o forma, es una responsabilidad y también una oportunidad. Una oportunidad para escucharlo, comprenderlo y descubrir qué necesita realmente en cada momento de la vida.
Me siento profundamente orgullosa de ayudar a otras mujeres a cuidar su alimentación más allá de los estándares de belleza, acompañándolas a sentirse más libres con sus cuerpos y con su forma de comer.
Ayudo a las mujeres a entender las particularidades de su cuerpo y de su salud hormonal para que puedan cuidarse mejor, sentirse mejor y desarrollar todo su potencial.
Existe una manera diferente de alcanzar ese bienestar. Una forma basada en la evidencia, pero también en la compasión. Una forma que pone el foco en nutrir el cuerpo en lugar de castigarlo, que permite disfrutar de la comida sin culpa y que nos invita a vivir nuestra feminidad desde el respeto y no desde la exigencia.

En mis sesiones no se habla de cumplimientos, de "romper con la dieta", de perfeccionismo, sino de ser coherente con uno mismo, de disfrute y de responsabilidad. El paciente aprende a tomar decisiones, fuera del seguimiento de un menú. Y aprender a confiar en su criterio.

Como cualquier transformación, se requiere de un proceso. No se trata de conseguir cambios rápidos sino de ir construyendo piezas poquito a poquito, gestionar la frustración adecuadamente, gestionar los baches de manera inteligente y productiva.

Le doy muchísima importancia a la claridad mental y por eso trabajo con esquemas, planes de acción organizados y explicaciones detalladas que aporten claridad sobre lo que estamos haciendo y sobre cómo funciona nuestro cuerpo. No hay nada como un buen enfoque.

Siento que es un elemento importantísimo de cualquier proceso de transformación y aprendizaje. Vivir el proceso con flexibilidad. La rigidez crea ansiedad. Mis pacientes no se sienten en una prisión, se sienten con derecho y con el deber de flexibilizar los hábitos que sean necesarios.

En mis sesiones se trabaja en equipo. Se crea un espacio libre de juicio en el que el paciente se siente libre de expresar sus opinones y hacer sus elecciones. Mi misión es mostrar las alternativas y aportar el conocimienoto suficiente para que el paciente pueda tomar decisiones conscientes.

Es el lenguaje de mi terapia nutricional. Vivir el cambio en el presente, con motivación, con positivismo, con alegría. Construir las bases desde una motivación que impulse a mis pacientes y no que lo hagan sentir en una prisión.
… pero sobretodo
Demostrar que no necesitamos ser esclavas de la báscula y sus números para sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, aprender a escuchar lo que nos dice, mimarlo y cuidarlo como se merece y volver a reconectar con él.
Porque, a veces, una vida sin básculas es todo lo que necesitamos para sentirnos libres y, desde ahí, decidir cómo nos queremos cuidar.
Llevo más de 12 años acompañando a personas en consulta individual para mejorar su alimentación, su bienestar y su calidad de vida desde una visión integrativa de la nutrición.

Están en perimenopausia o menopausia y sienten que su cuerpo ha cambiado o está cambiando y temen no poder reducir esa sensación de inflamación en la que viven. Quieren mejorar su bienestar sin vivir pendientes del peso

Tienen SOP, hipotiroidismo o alteraciones del ciclo menstrual. Han probado muchas dietas y no quieren volver a cuidarse desde la restricción. Sienten culpa, ansiedad o pérdida de control con la comida.
Si mi forma de trabajar resuena contigo
Puedes conocer cómo puedo ayudarte a través de mis consultas, cursos y recursos, pinchando más abajo, o agendar una llamada gratuita si no estás segura de que mi enfoque sea para ti.
Si sientes que ha llegado el momento de cuidarte desde otro lugar, estaré encantada de acompañarte.
Descárgalo de manera gratuita
Aquí te dejo 5 grandes verdades que sí o sí no debes pasar por alto para emprender un proceso de cambio físico sano, y bueno para ti a corto y largo plazo.
Cristina Barroso © copyright. Todos los derechos reservados.
Usamos cookies y tecnologías similares para guardar información del dispositivo y mejorar tu experiencia. Tu consentimiento nos ayuda a procesar datos como tu navegación. Si no aceptas o retiras tu consentimiento, algunas funciones del sitio podrían verse afectadas.